Cómo es la relación de los gatos con los humanos



El modo en que los gatos ven a los humanos es una de las cuestiones más recurrentes dentro del mundo de las mascotas. Si bien la relación de otros animales como los perros con sus dueños es bastante obvia, ya que hay una obvia dependencia y sumisión, con una jerarquía instaurada desde hace varios años. Es sin embargo en el mundo gatuno donde es más difícil establecer unas figuras y unos roles diferenciados ya que en muchos casos depende del carácter de uno y de otro.

Desde hace años se cree que los gatos ven a sus dueños humanos como compañeros de vida de su mismo género que tienen una serie de limitaciones, a modo como si fueran gatos de mayor tamaño pero que actúan con cierta torpeza y a los que hay que ayudar. Esto explicaría por que muchos gatos traen a sus dueños las pequeñas presas que han cazado, como sucede con ratones. Su intención no es otra que tratar de alimentarnos ya que nos consideran incapaces de obtener alimento por nosotros mismos.

Estas ideas se han obtenido después de estudiar durante meses el comportamiento diario que tenían los gatos con sus dueños, en el mayor número de horas. Especialmente se revisaba las horas cuando se procedía a darles de comer, tanto los minutos previos como posteriores. Es en estos momentos cuando se comprobaba realmente el comportamiento de la mascota y su manera de mostrarse frente al ser humano, ya que se podía aprecias muchos detalles tanto externos como internos.

La relación del hombre con los gatos viene de hace varios cientos de años, donde en un principio eran usados y por lo tanto aceptados para cuidar las cosechas almacenadas tras su recogida en sitios como Egipto. Por entonces había un gran número de almacenes que precisaban de los gatos para hacer frente a la infinidad de pequeños roedores que acechaban cultivos como el trigo. Si bien, por entonces no se sometieron como los perros mostrando una sumisión obvia, tanto humanos como gatos lograron una relación perfecta de iguales.

La forma en que los gatos ven a los humanos en algunos aspectos no está del todo claro, ya que aunque se cree que nos ven como compañeros de vida con ciertas limitaciones motoras e incluso psíquicas que hay que cuidar y tolerar, esto no ocurre en la escala social de su comunidad, ya que los gatos no respetan a aquellos congéneres que consideran inferiores y ni mucho menos les proporcionan alimentos ni se ofrecen como a los humanos para recibir caricias

Todavía hay comportamientos que se encuentran actualmente en estudio, ya que aunque hay unas pautas claras para todos los gatos, no siempre se comportan de igual manera dependiendo de si la relación es para con su dueño o con una tercera persona que pudiera representar una amenaza para el hábitat habitual del pequeño felino. Incluso en este caso no siempre ocurre de igual manera para todo este tipo de situaciones.

La convivencia en la relación de perros y gatos


Si ya de por si es difícil la convivencia en algunas ocasiones entre nuestras mascotas y el resto de miembros de la familia, el juntar a un perro y un gato en un mismo hogar puede llegar a ser toda una obra de ingeniería social y un auténtico quebradero de cabezas. Sin embargo no por ello debemos desfallecer y pensar que el famoso dicho de "llevarse como el perro y el gato" atienda a la realidad, ya que podemos seguir una serie de consejos para mejorar y fomentar esta convivencia en un mar de armonía.

Para entender por que en ocasiones la relación entre perros y gatos es de priori difícil, debemos entender la carga genética que arrastran consigo nuestros peludos amigos. Ambos son de por si depredadores aunque sean dóciles, siendo algo que podemos observar en el día a día y en casi cualquier situación. Ya sea jugando con ellos, paseando o simplemente pasando una tarde de domingo tranquila en casa, siempre estarán alerta y pendientes de cualquier detalle que ocurre a su alrededor, estando siempre dispuestos a lanzarse sobre un juguete, un pequeño ratón u otros animales de su entorno.

Sabiendo estos conceptos previos y ya decidido que vamos a tener junto a nosotros ambas especies en un mismo hábitat, es importante saber que lo ideal es que esta relación entre ellos se fomente desde su infancia más tierna, ya que lo ideal es que se acostumbren el uno a otro lo antes posible. Siendo cachorros son más propensos a mejorar su aptitud y aprender aquello que podrán hacer o no en nuestra casa. El conocerse, el olerse el uno al otro y lo que es más importante, el darse cuenta de que no son una amenaza entre ellos, es el objetivo primordial para llegar a buen puerto. Aunque partan con esos instintos depredadores, de pequeños se acostumbran el uno al otro y se dan cuenta de que la convivencia es el camino.

Para muchos el conseguir la óptima relación entre perro y gato, bien se tendría que poder convalidar sin problemas por créditos en alguna carrera universitaria. Sin embargo si conocemos estos pequeños trucos de presentarse entre ellos y otros como el nunca fomentar el nerviosismo entre ellos que pudiera excitarlos y estropearlo todo, ocultando o no fomentando su instinto más primario de caza a todo lo que se mueve a su alrededor, nos ayudaran para conseguir un hogar armonioso de lo más envidiable, donde el sentido común es nuestro compañero de viaje para lidiar con esta y otras situaciones de nuestra vida.